La trampa de la amenaza verbal. Si respondes, volverá a suceder

La trampa de la amenaza verbal

By Patxi Martín | Agresiones verbales

Lo peor de una amenaza nos es que la recibas, sino que te la creas y sigas el juego al agresor. Será una invitación para que vuelva a repetirla. Frase de Patxi Martin
Feb 08

La trampa de la amenaza verbal, es una de las agresiones verbales más utilizadas por las personas para conseguir algo de ti.

 

Aunque te parezca algo lejano que nunca llegará a ocurrirte, es habitual recibir amenazas. Empiezan desde la niñez con tus padres. ¿Cuantas veces has escuchado eso de “O recoges tu cuarto o te castigo“?

 

Si desde la infancia recibimos amenazas de nuestros seres más queridos, ¿cómo no vamos a caer en la trampa del agresor cuando somos adultos?

 

– “Si no haces esto…. entonces…”

 

 

Cuando haces caso al agresor, pierdes dos veces

 

Caer en la trampa del agresor, significa que haremos lo que quiera, con tal de que no ocurra aquello con lo que nos amenaza.

 

– “Si no haces lo que te digo, se lo diré a….”

 

– “Cómo no hagas este trabajo, se lo contaré a tu jefa”

 

– “Cómo no vengas conmigo, diré a todos que…”

 

– Etc.

 

La lista podría ser interminable.

 

 

El problema, es que si cedes tan solo una vez, el agresor verbal sabe que “eso ha funcionado”, así que sin duda volverá a repetir la amenaza en otro momento.

 

Es como abrirle la puerta de tu casa a un vecino desagradable. La primera vez que lo haces, ya no será la última…

 

En muchas ocasiones comparo el comportamiento de los agresores verbales, y en concreto cuando amenazan, como niños pequeños. Si un niño pequeño quiere un helado y no se lo das, puede tirarse al suelo y patalear. Hasta que tú, para evitar que todos te sigan mirando, le des el helado que pide, no va a parar. La próxima vez que quiera un helado te dirá “O me das un helado o me tiro al suelo”.

 

Siempre es la misma secuencia en una amenazaO haces esto…o se lo diré a…

 

 

Recuerdo un amigo de mi hija pequeña que decía “Pues si no haces esto, me enfado…y dejo de respirar

 

Así que si no quieres que el agresor verbal repita su amenaza, no le sigas el juego y no accedas a sus peticiones. ¿O prefieres que te siga amenazando?

 

 

“Es que si no le hago caso, … puede ser peor

 

¡Pues claro! ¿O pensabas que iba a amenazar con algo mejor?

 

La amenaza consiste en ponértelo tan mal, que no te cuestionas si el agresor será capaz de hacerlo. y mucho menos de las consecuencias más probables en caso de que cumpla su amenaza. En la entrada anterior, ya comenté que las consecuencias de que se cumpla la amenaza, igual “no son tan malas”.

 

Gana tiempo, no actúes en el momento y evalúa la situación. Ignorar la amenaza, y sobre todo mostrar indiferencia sobre el resultado “Bueno, hazlo si así eres más feliz,  voy a estar mejor que ahora…” descolocará al agresor, porque no esperará ese tipo de respuesta.

 

 

El jefe enfadado

 

Recuerdo cuando trabajaba en una gran organización, se presentó un jefe de otro departamento en mi despacho para que realizase un informe urgente para una auditoría que tenía él. Estaba muy ocupado con algunos temas urgentes así que le dije que no podía pararme ese día a realizar ese informe.

 

Se enfadó bastante con mi respuesta así que me dijo:

 

– ¡Pues preparaté!, se lo voy a contar a mi jefe, que ¡ya hablará con el tuyo! – dijo bastante enfadado.

 

Como realmente el trabajo que estaba realizando era bastante más importante, y además, el informe que pretendía que yo hiciese, lo tenía que realizar alguien de otro departamento, le contesté bastante tranquilo.

 

– Cómo tú quieras. Pero si tu jefe habla con el mío, y después llega mi jefe a pedirme explicaciones, le voy a decir exáctamente lo mismo – respondí con calma – Podría engañarte y decirte “ya lo haré no te preocupes”, pero te estaría engañanado. Lamento no poder ayudarte.

 

Me miró algo descolocado con mi respuesta y se marchó enfadado diciendo:

 

– Tú verás lo que haces. Si hay algún problema será tu responsabilidad – contestó mientras salía de mi despacho visiblemente enfadado.

 

Mi jefe nunca me pidió explicaciones sobre el incidente. Ni siquiera lo comentó. Supongo que la amenaza, como casi todas “solo era una simple amenaza”.

 

 

La mayoría de las amenazas no se cumplen nunca, solo son amenazas. Antes de actuar, gana tiempo y evalúa la situación. “No le dejes la puerta abierta al agresor para una nueva amenaza”

 

¿Has sufrido algún tipo de amenaza, que nunca se ha cumplido? Puedes dejarme tus comentarios aquí abajo.

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Libérate del sentimiento de culpa. Siéntete fuerte a pesar de lo que te digan y no te veas pensando que tú eres el culpable.

Olvídate de ellas una vez que pasen. Aprende a que no te afecten y así te encontrarás bien una vez hayan finalizado.

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About the Author

Te ayudo a aprender de forma autónoma, eficaz, y a mejorar tu comunicación con los demás. Ingeniero con alma de Psicólogo. Sherpa Emocional. En constante aprendizaje. Convencido de que la educación en emociones cambiará el mundo.

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